Crónica de Gustavo Guardo en la Maratón de Tokyo

Dos millones de tokiotas a lo largo de 42.195mts gritando casi al unísono "Gambarê" (equivalente de nuestro aguante) fueron el marco en que corrí esta edición de Tokyo maraton 2014. Crean que lo que viví fue verdaderamente inolvidable y un espectáculo único dentro y fuera de la carrera coronado por dos momentos casi mágicos en los que cayó una tenue nevada.





La organización de la carrera fue acorde al nivel de desarrollo tecnológico de este país. Los accesos, los puntos de entrega de la ropa, los canales de acceso a la largada, las pantallas gigantes al costado de la largada.
Los puestos de abastecimiento cada 3, 5km con ejércitos de voluntarios riendo, además de agua, frutas y "tomates".Te daban una isotónica que después de tomarla sentías ganas de tirar a la basura todo aquello que te hacen tomar como bebida isotónica en las carreras. 




20 estaciones de espectáculos a lo largo de la carrera, desde Kabuki a shows de Hello Kity.
Pero lo que más llamó la atención amigos fue la onda del público. Una cinta humana que gritaba y te ofrecía comida, bebida y hasta (esto no lo van a creer) spray para el dolor (el cronista hizo abuso a partir del 32k).
Solamente me encontré a dos porteños con los que compartimos km.
Técnicamente es una carrera plana, (con un descenso inicial para atemperar cuadriceps), que a partir del 32k se complica con fuertes subidas en joroba de camello hasta la última en el Km 42 (sí, cuando el alma se subleva).

Mi carrera fue buenísima, y estoy feliz de la vida de haberme decidido a hacer este esfuerzo.
Solamente recomiendo una, ir juntando de a poco y venir a hacer esta experiencia inolvidable.



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