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Crónica de #WeRunBarcelona



By  Pablo Di Corrado     9:30    Etiquetas:, 
Nuestro amigo de Barcelona (nacido en Argentina) Hernán Buira, nos cuenta cómo fueron este domingo los 10k Nike #WeRunBarcelona. Podrán ver que no hay tantas diferencias en la inscripción con lo que pasa en Buenos Aires:

WeRunBarcelona


No puedo empezar a explicar la carrera sin tener un recuerdo para el atleta popular fallecido ayer en el kilómetro 5. Un recuerdo para él y un abrazo a la familia.

Carrera popular con más de 27000 inscriptos organizada por Nike y conocida como #WeRunBarcelona.


La de este año era la primera edición en la que participaba, y, desde el principio, se percibía la magnitud del acontecimiento. Hay tensión previa a la fecha en que se abren inscripciones porque los dorsales vuelan y se agotan en poco tiempo, a pesar de que el precio de la prueba, por ser una carrera popular de 10k, no es bajo (17€).


A la retirada de dorsal hay que presentarse en fecha y hora convenidas, con el chip propio y con acreditación de marca, a cambio de lo cual, te dan la pulsera correspondiente a tu tiempo, ya que la salida se da por cajones. La camiseta que dan con la inscripción (de la marca patrocinadora) viene con el número de dorsal serigrafiado, pero como yo corrí con la camiseta de mi equipo, @FisiologicRun, tuve que dejarla para que me den el dorsal en papel. En la semana puedo pasar a buscar la camiseta (no se piensen que la dejaré, que bien pagadita está…). Pero, de esta forma, aunque pueda parecer demasiado estricta, se evitan duplicidades de corredores.


La salida es en la Av. Marqués de l’Argentera, frente al edificio modernista de l’Estació de França. A pesar de ser un lugar amplio, no cabe ni un alfiler. Me costó muy mucho llegar al cajón de <37 desde el que salía, justo por detrás de los corredores de élite, como José Luís Blanco, Lidia Rodríguez, Natalia Rodríguez,… Todo un lujo estar ahí.
La tensión va in crescendo según se acerca la hora. Una pantalla de led gigante va transmitiendo imágenes de los corredores mientras un grupo, situado en la línea de salida en un escenario elevado, va haciendo versiones, más o menos afortunadas, de clásicos de la música hasta empalmar con la cuenta atrás. No es una salida para nada cómoda. Codazos, empujones,… se respira mucha competitividad. Más de la que he percibido en la mayoría de carreras. Quizás el hecho de la fama que tiene esta prueba para hacer MMP, colabore en que la gente esté enchufadísima desde el principio.
Es una carrera rápida, sí, pero el recorrido es engañoso.


A las 10 en punto, coincidiendo con el 0 de la cuenta atrás y con el calor que hizo este domingo en Barcelona, se dio el pistoletazo de salida. Tuve la sensación de sprintar ¡para salir! Caídas a uno y otro lado te transmiten sensación de inseguridad. Corredores que se cruzan en tu ruta, la avenida que de repente se estrecha… Hasta pasado el primer kilómetro, cuando se encara el Paral.lel (mítico tramo final de la Marató de Barcelona), no se calma la cosa, y eso se ve en los ritmos de carrera. Tuve que hacer el primer k en 3’33 para no ser devorado. Pero aquí viene el engaño y el peligro de esta carrera. Prácticamente hasta el kilómetro 5 es un falso llano tirando a subida. El sobreesfuerzo que se haga en los primeros 2 kilómetros, se puede pagar caro luego.
Así que aflojé y rodé Paral.lel a 3’40, más o menos como lo tenía previsto. Se deja Paral.lel en el kilómetro 3, para subir por Carrer d’Enteça, desde donde se toma Sepúlveda para recuperarse durante unos 800 metros. 200 metros de subida por Carrer d’Urgell nos llevan a la Gran Via, una recta de unos 2,5k, donde la primera mitad (hasta Passeig de Gràcia) es ligeramente ascendente, y la segunda, hasta el Carrer de Marina, ligeramente descendente. Este tramo se hace a ritmo constante.
Los días antes me hacían comentarios tipo: “si llegas hasta Marina, está hecho”, “la clave es llegar a Marina”… Y sí, a Marina llegué justito. El calor y el ritmo de los primeros kilómetros los empecé a notar de forma repentina y fuerte en el kilómetro 7 de la carrera. Pero viene un tramo donde hay que empezar a jugar con la cabeza. Primero, que el recorrido empieza a ser, poco a poco, en bajada. Segundo, que te va llevando a meta y el ambientazo empieza a ser espectacular. Tremendo, una vez más (porque ya me pasó en la Marató), el paso por el Arc de Triunf. Una curva llena de gente jaleando y aplaudiendo que te imprime ritmo para tomar la Ronda de Sant Pere (k8) hasta la Plaça Urquinaona. Supuestamente, aquí empieza lo más fácil. Via Laietana empieza con una bajada pronunciada y tira prácticamente un kilómetro hasta el puerto. Si bien es cierto que los ritmos que marcó mi gps muestran que era, efectivamente, el tramo rápido de la carrera, a mi se me hizo eterno. No veía la hora de ver el arco de meta. Sí veía y escuchaba gente gritando, animando, aplaudiendo,… Pero no era para nada una visión nítida. Entre el cansancio, la respiración agitada, el calor y la vibración de los pasos avanzando sobre el asfalto, era todo lo contraria a nítida.




Tras un kilómetro con esas sensaciones, se dobla a la izquierda para encarar, ahora sí, los 250 metros finales. Vallas a ambos lados de la calle. Público. Papeles. Ambiente de gran final. A apretar fuerte fuerte los dientes, a aguantar la respiración y a darle a fondo hasta cruzar la línea.
MMP en 10k. 36’19

About Pablo Di Corrado

Soy Diseñador Gráfico de la UBA y corredor amateur desde 2008. Maratonista desde Buenos Aires 2011. Me enamoré de la distancia y sueño con recorrer el mundo de maratón en maratón. Mi primer gran objetivo es correr las 6 World Marathon Majors. En 2016 entré por sorteo y corrí el Maratón de New York, en 2017 tuve la misma suerte para el Maratón de Berlín donde clasifiqué con mi tiempo para correr en 2018 en Chicago.

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