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Mi primer maratón (por Seba Amaya desde Montevideo)



By  Pablo Di Corrado     9:30    Etiquetas:,, 
Montevideo tuvo su debut en pruebas de 42,195kms. y Sebastián Amaya se animó a correrla. Así la vivió:



Ya pasaron tres días de mi primera maratón y de a poco comienzan a bajar los dolores en las piernas, a la vez que de apoco me sube el orgullo de haber tenido mi bautismo en la mítica distancia del atletismo: los 42,195K. Algunos me felicitan mientras que otros me miran como diciendo "pero vos estás loco".
Luego de haber corrido hace un año una media maratón en Florida, mi ciudad natal 100 kilómetros al norte de Montevideo, decidí ir por mi primera maratón. Sabía que la capital uruguaya iba a tener su debut en una prueba de 42 y entre los objetivos de Año Nuevo me propuse hacerla. Y, después de unas 12 semanas de entrenar solo, porque así lo prefiero, el domingo pasado logré completarla.

La carrera largó a las 7:00 de la mañana, aún de noche, en la explanada del Palacio Legislativo, la sede del Parlamento uruguayo. Los competidores de 42K y 21K salieron a esa hora y 7 minutos después lo hicieron los de la categoría participativa de 7K, todos diferenciados con remeras de distintos colores.

Maratón de Montevideo

Y tras dar una vuelta al Palacio, la prueba arrancó con una bajada de unas cinco cuadras por Avenida del Libertador, para luego subir un repecho similar –el más largo y alto del trazado- hasta llegar a 18 de Julio, la principal avenida de Montevideo, para doblar la izquierda, hacer unos 500 metros, y retornar por la otra senda hasta la Plaza Independencia, donde inicia la Ciudad Vieja.

Me imaginaba que entre los corredores iba a ver más caras de concentración y esfuerzo, pero en esos primero kilómetros todo era alegría y euforia contagiosa.

Tras pasar el tramo “urbano”, el circuito llegó a la rambla de Montevideo, o costanera como le llaman en Argentina, terreno donde se iba a desarrollar el resto de la prueba. Se trata de uno de los puntos de la ciudad preferidos por los runners a la hora de entrenar, con el Río de la Plata a un lado y la ciudad del otro, prácticamente todo plano, con sol en verano y con mucho frío en invierno, y también con días en los que el viento nos obliga a volver a casa, frustrados, al no poder avanzar por su fuerza. Pero este domingo, por suerte, no fue un obstáculo, si bien se hizo sentir en algunos tramos.  

¿Y mi carrera? Hasta ese momento iba todo bien, ¿o mal? Porque había salido muy rápido, a un ritmo de 50 minutos en los primeros 10K y tenía planificado hacerlos en 56 para hacer los 42 en unas 4 horas. Fue un error de principiante que, pese a mi inexperiencia, me sirve para aconsejar a quienes nunca hicieron una maratón: mantengan la calma en la largada y no salgan a lo loco.

Como les contaba, la carrera siguió por la rambla. Como guía turístico les cuento que pasó por la zona de Barrio Sur y Palermo, Playa Ramírez, Parque Rodó –donde luego sería el punto de llegada- Punta Carretas, Pocitos, Kibón –donde la organización evitó el repecho de ida-, el Puertito del Buceo y Malvín.

La organización, a cargo de la Intendencia de Montevideo y la Confederación Atlética del Uruguay, dispuso de varios puestos de hidratación y frutas. Además, grupos de corredores ofrecían, a todos los participantes, sus propios alimentos, además de ponerle color y animar. Para destacar.

Y entre una cosa y otra, escuchando música y viendo un amanecer inolvidable, se me pasó media maratón, con un tiempo de ¡1:51! Estaba acelerado.

La carrera siguió por la rambla hasta llegar a Carrasco, uno de los barrios más exclusivos de Montevideo, y dio la vuelta en la Escuela Naval, kilómetro 26 de la prueba. Y ahí comenzó mi batalla.

Era como si el cuerpo me hubiera hecho el clic de que era la hora de volver hasta la llegada. De a poco aparecieron algunos pequeños dolores en las piernas. Y, supuestamente, aún no había llegado a “El Muro”. Comencé a bajar el ritmo de carrera de a poco fui ingresando en esa fase de la que tanto había leído y en la que el único consejo era tener fuerza en la cabeza. 

Maratón de Montevideo

Justo en ese tramo fue donde menos se hizo sentir la gente, porque pasaba por un lugar en el que prácticamente no había nadie. Sin dudas, fue el momento que más me costó, en el entorno de los 30 kilómetros.

La carrera volvió a una zona más habitada y de a poco regreso el aliento de la gente: familias, parejas de veteranos, muchos en bicicleta, algunos con carteles, músicos tocando samba. Todo sirve para un corredor que hace su primer maratón solo y en una ciudad grande, en la que nadie lo conoce.

“El Muro” o lo que sea ya estaba ahí. En cada puesto de hidratación tomaba agua o Gatorade, me comí un par de ticholos, y llegué a probar un gel, pero no me gustó y lo escupí. Sabía que me quedaban un par de cuestas leves y que después se venían los últimos kilómetros, y, por las dudas, para no arriesgar alguna lesión, decidí subirlas caminando y bajar trotando.

Así lo hice y me metí en el tramo de final de la carrera. Los 42,195K estaban cada vez más cerca. Un señor con pinta de profesor de Educación Física me aconsejó: “Mantené el ritmo suavecito que llegás bien”. Y esa fue la clave, lo importante era llegar. Seguí a un paso bajo, tranquilo, pese a todos los dolores, y fueron pasando los últimos metros.

Cuando vi la llegada, que parecía que nunca iba a aparecer, me dio energía para superar a dos corredores –creo que fueron los únicos que pasé desde el kilómetro 26- y pasar la línea de meta con algo de velocidad

Maratón de Montevideo

Entre la gente vi a mi novia, que había estado nerviosa por la exigencia de la carrera, le sonreí, le tiré un beso, y pasé por el arco con las manos hacia el cielo, recordando a mis tíos Hugo y Edgardo, quienes hace unos años me iniciaron a correr y hoy me protegen desde el cielo.
 

Maratón de MontevideoY así pasó mi primera maratón, la primera Maratón de Montevideo, que en 2015 tendrá su segunda edición, para la que ya están todos invitados. 

Sebastián Amaya 
@sebaamaya
 

About Pablo Di Corrado

Soy Diseñador Gráfico de la UBA y corredor amateur desde 2008. Maratonista desde Buenos Aires 2011. Me enamoré de la distancia y sueño con recorrer el mundo de maratón en maratón. Mi primer gran objetivo es correr las 6 World Marathon Majors. En 2016 entré por sorteo y corrí el Maratón de New York, en 2017 tuve la misma suerte para el Maratón de Berlín donde clasifiqué con mi tiempo para correr en 2018 en Chicago.

1 comentario:

  1. Me gustó mucho como lo contaste. Felicitaciones por tremendo logro!!

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