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En la lluviosa mañana del domingo 26 de junio, desde la base del Monumento, se largó la 15° edición del Maratón Internacional de la Bandera 42k Rosario. Ni el viento, ni el frío, ni la intensa llovizna, restaron entusiasmo a los más de 4400 atletas que se dieron cita para la prueba de calle más importante de la ciudad. Los primeros en llegar a la meta fueron Darío Ríos y María Luján Urrutia, quienes también se consagraron campeones argentinos
 
 
 
Antes de las 9 largaron los atletas con capacidades especiales. A continuación, 2600 maratonistas partieron hacia el gran desafío de los 42.195 km. Quince minutos más tarde fue el turno de los corredores de 8 km, y finalmente salió la caminata por la Donación de Órganos de CUDAIO. 
 
El único ausente fue el sol. Sin embargo, sorteando todos los inconvenientes del clima, los corredores dieron el presente. Junto a ellos, unas 500 personas entre voluntarios, jueces y asistencia médica, trabajaron sin tregua a los largo de todo el recorrido para acompañar el paso de los participantes.
 
Desde el primer tramo, Darío Lalo Ríos, picó en punta y lideró sin sobresaltos la prueba, para coronarse como ganador de la Maratón en 2h 24m 12s. El chubutense se adjudicó también el 38° Campeonato Argentino de la especialidad. 
 
 
 
Tras cruzar la meta, Ríos, que ya había ganado la carrera en el 2014, señaló: “Estoy muy contento. Había que ponerle ganas y tratar de salir de entrada, mantener el ritmo a pesar del clima. Se dio una linda carrera. Venimos desde Esquel. Allá se nos complica con el frío, así que veníamos aclimatados”. 
 
En damas, la ganadora fue María Luján Urrutia (2h 48m 34s), de la ciudad de Tandil. La escoltaron Karina Neipan de Chubut (2h 50m 04s), y la marplatense María Florencia Estévez (2h 54m 02s), quien se había adjudicado la edición 2015. En cuarto y quinto lugar quedaron Adela Barrios y Carolina Zanuzzi, respectivamente. 
 
El primer rosarino en completar los 42.195 km, fue una vez más Edgar Moreno, que llegó 15° de la clasificación general. El atleta completó así su 20°maratón, y se alzó por 13° vez con el mérito de ser el primero de la ciudad en alcanzar el arco de llegada. “No venía con muchas expectativas porque el entrenamiento no fue bueno, pero tenía fe de ser el primer rosarino. Por suerte se me dio. Hay que dar lo mejor de uno. Estoy feliz”, remarcó Moreno después de la meta. En la categoría femenina, la primera dama local fue Celina Beltrán. 
 
Los vencedores de la prueba integrativa ECCO de 8 km fueron Julián Molina y Antonella Neri, ambos de Atenas Running Team, de Rosario. 
 
Sobre el mediodía, bajo un intenso chaparrón, se realizó la premiación en el escenario principal al pie del Monumento, y se entregó la Copa Canal 3, mientras muchos atletas seguían arribando empapados al final del recorrido. 
 
La 15° edición del Maratón de la Bandera quedará grabada en la historia de la carrera como una muestra clara del tesón, la entrega y el esfuerzo de la verdadera maratón, reflejados en el espíritu y la perseverancia de cada uno de los que, sin dejarse intimidar por el temporal y las bajas temperaturas, salieron dispuestos a ganar la calle, y lo lograron.
 
A poco más de una semana de la Maratón Internacional de la Bandera 42K Rosario 2016, que se corre el próximo domingo 26 de junio, la ciudad pone a punto los últimos detalles para recibir a la prueba más importante del año. En su 15ª edición, la carrera será además el 38ª Campeonato Argentino de Maratón, convocando a los mejores atletas del país.



Como todos los años, los dos días previos al maratón, se presentará la tradicional Expo Maratón, en el marco del II Congreso Internacional de Deporte y Turismo. La cita es en Centro de Convenciones Metropolitano. Allí también se realizará la entrega de kits a los corredores. El viernes 24 de junio en el horario de 10 a 20, y el sábado 25, de 10 a 18. Los atletas de otras localidades podrán retirar sus kits el mismo día de la competencia, de 7 a 8.30 en el Complejo Belgrano Centro.
Las inscripciones para la prueba principal siguen abiertas via internet a través de www.42krosario.com.ar hasta el lunes 20 de junio, y hasta el miércoles 22 en la sede de la Asociación Rosarina de Atletismo, a excepción de que se complete antes el cupo de 3000 maratonistas.
En cuanto a la prueba integrativa de 8 km, las incripciones siguirán vigentes durante la Expo Maratón, hasta que se complete el total de 2000 participantes.

Recorrido Maratón Rosario


La Asociación Civil Carreras y Maratones Ñandú presentó el programa de carreras 2016 del “Bicentenario”, ante una importante convocatoria que reunió representantes de las secretarías de deportes de la Ciudad de Buenos Aires, Vicente López, San Isidro y Hurlingham, ejecutivos de las firmas sponsors y proveedores, el presidente de la Federación Atlética Metropolitana (FAM), prensa especializada en running y atletismo, y ante tres reconocidísimos atletas olímpicos de la talla de Luis Molina, Oscar “El Indio” Cortínez y Javier Carriqueo. 


El encuentro se llevó a cabo en la confitería del Racket Club de Palermo, donde el periodista Claudio Federovsky fue el encargado de presentar al nutrido equipo de trabajo de La Asociación Civil Carreras y Maratones Ñandú, que estará detrás de su Presidente, Mario Petrucci, en la organización integral de las cuatro carreras del “Bicentenario”:

La principal novedad que se reveló en la reunión desde el aspecto deportivo fue que el Maratón 42K de Buenos Aires presentará un circuito nuevo.

Mario Petrucci fue el encargado de contar que se desarrolló un remozado camino mucho más plano y más veloz, que seguirá partiendo a metros de la Avenida Figueroa Alcorta y Monroe y recorrerá las calles de los Bosques de Palermo, Recoleta, el Microcentro Porteño, Puerto Madero, Retiro y el corredor sur de La Boca y Barracas.

Otra de las primicias que informó el titular de Ñandú fue que la Expo Maratón se realizará en un nuevo sitio mucho más amplio, en el Distrito Audiovisual de la Ciudad de Buenos Aires El Dorrego -en el barrio de Colegiales-. 



Asimismo, este año el Maratón de Buenos Aires entregará medallas diferenciales para los corredores que se clasifiquen en el Top-100, el Top-1000 y Top-5000.

En el evento también hicieron la presentación de sus aplicaciones de marca las principales firmas proveedoras que acompañarán a Ñandú : Adidas, Clarín, Olé, Gatorade, Sierra de los Padres, Emergencias, Play Patagonia y Sony, fueron quienes expusieron.

Por último, la Comisión Directiva de la Asociación Civil Carreras y Maratones Ñandú entregó subsidios a las numerosas entidades civiles que apoya y apadrina en diferentes puntos geográficos del país, como la Federación Atlética Metropolitana (ente de fiscalización), Fundación Bacigaluppo, Fundación Atletismo Asistido, Club Atlético Madre del Pueblo, Escuela N° 20 Martina Céspedes de Villa Martelli, La Casita del Niño de Lourdes de Berazategui, Escuela N° 7 Nicolás Avellaneda de Villa Martelli, Fundación Siwani, Fundación Misión Esperanza y Actitud Deportiva.

Mas info: http://www.maratondebuenosaires.org/

Cómo expresar en palabras la emoción del sueño cumplido… Hoy, a días de haber logrado el objetivo, tengo una mezcla inexplicable de “no puedo creerlo”, “qué duro fue” y “sin dudas volvería a hacerlo”… me da alivio y felicidad que ya haya pasado (y nostalgia a la vez). 



La Maratón de la Muralla China es algo con lo que fantaseábamos hace años. Lo palpitamos mirando videos, fotos, charlando con gente que ya se había animado al desafío. Entrené mucho, lo disfruté, me quejé del cansancio y los dolores… pero seguí. Cada semana que abría el correo que me mandaba nuestro entrenador Diego Santoro lo palpitaba con nerviosismo. En los últimos entrenamientos ya tocaba fin de semana de doblete: sábado cuestas y domingo 35 km (por poner un ejemplo). Llegó un momento en el que sentía que estaba preparada y, aunque nerviosa, sentía que se podía.
Cuando llegamos a China, un país que me deslumbró en muchos aspectos, las cosas cambiaron. Me invadieron aún más los nervios. Quizás no lo exteriorizaba tanto… pero estaba muy tensionada. Ejemplo de ello fue que cuando abrí la bolsa del kit de la maratón y vi mi dorsal, la remera, y mi nombre escrito en un papel (como cristalizando el desafío) estallé en llanto.

Y así fueron esos días previos. Las excursiones del viaje duraban todo el día y nos dejaban exhaustos. En cierto aspecto me preocupaba llegar al día “D” tan cansada, pero a la vez pensaba: “no viajé 30 horas, hasta la otra punta del mundo, para quedarme en el hotel”. Y estaba feliz de estar ahí.
El día del “reconocimiento” todos imaginamos que íbamos a ver la muralla… pero no, la “conocimos” en el sentido amplio de la palabra. Tuvimos que recorrer el tramo que íbamos a hacer durante la maratón, sólo que ese día íbamos a tener que hacer ese camino de ida, y de vuelta. Ahí conocimos cuán dura era la muralla… muchos se bajaron de categoría, y se pasaron a los 21 km, porque los 42 parecían bastante difíciles. Y lo eran.
Finalmente llegó el día. Sábado 21 de mayo. 8 horas (la salida se daba en 4 turnos y a nosotros nos tocaba el último). 21 horas del viernes en la Argentina. Ya le había encomendado a todo el mundo que rece por mí.  Salimos del hotel muy temprano y llegamos con mucho frío. Eran las 5.30 de la madrugada. Se palpitaba mucha emoción. Yo estaba feliz. No podía creer dónde estábamos. Aún hoy no caigo.

Llegó el momento de correr. En el video de los minutos previos a la salida se me ve con la boca torcida, señal de que tengo los humores cambiados. Quería llorar, gritar, correr, tirarme en el piso. Creo que todo se me pasó cuando vi que los primeros 5 km eran de subida constante. Cuesta pura. Después, la muralla. Imposible correrla. Escalones altos, desnivelados, mucha gente avanzando y frenándote, bajadas estrepitosas en piedras rotas… había que cuidar la pisada (un resbalón o torcedura hubiera sido terrible) y había que cuidar las piernas… guardar energía porque ese era recién el primer tramo de la carrera.
El frío inicial mutó en un calor insoportable. Sin exagerar habremos tomado más de 6 litros de agua durante el recorrido. Sol fuerte, boca seca, y muchísimos km de cuestas. Las bajadas eran cortas y estrepitosas, de esas que tenés que ir frenando porque si no terminás a los golpes.
Muy dura. Tremenda. Así defino la maratón en los videos que hicimos durante el recorrido. La mochila de hidratación era como llevar a alguien a cocochito. Y eso que tanto entrenar con ella, ya nos habíamos hecho súper amigas.
Todos lo que corrían (o la mayoría) conocían las carreras de montaña. Walter y yo éramos los atrevidos… yo había entrenado escalones, cuestas y con mucho calor, pero nada se compara a esa maratón.
Las piernas no se en que km me abandonaron. Y tomaron la posta, el corazón y la cabeza. Durante el recorrido nos acordábamos de las palabras de Diego. Pensaba en mis papás, en toda la gente que nos daba ánimo. Esta experiencia había tomado dimensiones impensadas. Todo el mundo sabía que nos íbamos a China, y nos alentaba. En esos km lo pensaba… y me emocionaba.
Después del recorrido por las aldeas, se volvía a subir a la Muralla y para finalizar, se hacían los 5 km iniciales, ahora en bajada.
Por suerte ese día los dolores no existieron. Hoy todavía noto las secuelas del esfuerzo, pero quién me quita lo bailado? 7 horas, sí: 7. Siete horas maravillosas.
Si lo volvería a hacer? Por supuesto. Fue una de las experiencias más lindas de nuestras vidas. Durísima. Pero hermosa.

Desde que volví a casa no paro de googlear “maratones raras”, “maratones difíciles”, “maratones curiosas”. Sí… ya estoy pensando en un nuevo desafío. Desierto o selva, quién sabe. Pero desde ya que no me voy a quedar con las ganas de volver a vivir semejante experiencia como la que pasamos en la Muralla China. Dura, sí, pero inexplicablemente maravillosa. Gracias a Dios y a la vida por ello. Y un gracias inmenso a Walter, mi compañero de km (y de locuras).


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